jueves

La degradación del arte empieza cuando se le pone mayúscula a la palabra arte y cuando, acto seguido, el autor o su firma empiezan a valer más que el resultado de su hacer. La degradación del arte se inicia con el enaltecimiento del artista, y termina con la mercantilización de la obra. Lo mismo pasa en las artes plásticas que en las literarias.

Chantal Maillard
 
 

domingo

Dice John Ruskin: “Creo que la visión importa más que el dibujo. Y preferiría enseñar a mis alumnos de tal modo, que aprendieran a amar la naturaleza, que enseñarles a ver la naturaleza, de tal modo que aprendieran a dibujar ”.

......puntos suspensivos

 Hay algunas frases o pensamientos de muchas personas que los que nos dedicamos al mundo del arte hemos tenido que oir en muchas ocasiones.Aquí unos cuantos ejemplos :





  • Del arte se vive bien”
Bueno, esto es una mentira muy gorda. La gran mayoría de los artistas nos mantenemos y algunos meses simplemente “sobrevivimos”. Lo hacemos acumulando trabajos realizados en meses de bonanza, para subsistir cuando no sale nada. También hay que tener en cuenta que los gastos de autónomos e impuestos nos suelen asfixiar económicamente, por lo que no nos solemos dar de alta todos los meses. Lo normal es acumular facturas para poder facturar los meses buenos y minimizar los gastos.
  • “Sois unos muertos de hambre”
Tampoco. Los artistas en general somos bastante afortunados de poder “vivir” de lo que nos gusta. Es cierto que no nos solemos dar grandes lujos, pero llevamos una vida totalmente autosuficiente.
  • “Aprender a dibujar es muy fácil”
Se tiende a pensar que las bellas artes o cualquier estudio relacionado, ya sean o no autodidactas, son fáciles y no requieren de una excesiva preparación. Esto es mentira.
Las bellas artes son similares a la ingeniería o cualquier carrera de ciencias. Puede que al lector general, el que no esta familiarizado con el arte, esta comparación le suene exagerada, pero es verdadera. Para aprender a dibujar es necesario aprender anatomía, la ciencia de los músculos y los huesos, además de las proporciones humanas, perspectiva, color, pesos visuales y conceptualización.
Los oficios artísticos, al igual que otras carreras consideradas más “difíciles” como las ingenierías, presentan dificultades y problemas. Sus estudiantes demuestran capacidades asombrosas como la sensación espacial, la capacidad de sintetizar la realidad o la ciencia del color, por poner sólo unos ejemplos. Al contrario que las ciencias, el resultado de estos estudios es gráfico y accesible a todos, por lo que es capaz de ser interpretado y asimilado por todo el mundo. Eso, tiene sus inconvenientes, el peor de ellos es que puedes ser criticado por cualquier no profesional.
A nadie se le ocurre discutir la capacidad de Hawking para la física, sin embargo todo el mundo opina sobre los cuadros de Velázquez. La estetización se ha “democratizado” en el peor sentido de la palabra. No se da valor social a la persona creativa.
  • “Es un trabajo fácil”
Normalmente un artista se pasa cerca de unas 8 horas, a veces incluso más, sentado en una mesa dibujando , frente a un caballete pintando etc. No sobrevive por inspiración artística, si no por trabajo puro y duro. Los profesionales del arte son sacrificados y constantes. Dedican muchas horas al día a cultivar ideas, pero también a trabajarlas. Las mismas horas que un oficinista, un médico o un carnicero. El artista es un obrero también.
  • “Sois artistas”
Si bien es cierto que nuestro trabajo responde a necesidades estéticas y artísticas, estamos supeditados a la necesidad económica. La gran mayoría somos “obreros” en el sentido más amplio de la palabra. Dibujamos,pintamos por dinero, es decir, somos unos asalariados creativos.
  • “Es una profesión muy divertida”
Es una pequeña variación de la anterior, un poco más sutil, porque nos relaciona de forma inconsciente con el ocio y nos roba la profesionalización. Dibujar,pintar para mucha gente es un hobby, pero para los que somos profesionales es algo muy serio. Eso no significa que no disfrutemos con nuestro trabajo, que lo hacemos (¡y mucho!), pero hay veces que tampoco nos apetece y tenemos que dibujar o pintar. En ocasiones podemos tener encargos muy apetecibles (las que menos) y otros que son más mecánicos o aburridos… Como en cualquier profesión, sus cosas buenas y malas.
  • “No podemos pagarte” / “No tenemos presupuesto”
Esta mentira es muy habitual. La realidad es que muchas empresas, grandes y pequeñas, nos piden trabajar gratis o a precios muy bajos. Esto es muy perjudicial y nos afecta de forma individual (como profesional) y colectiva (como sector). En la mayoría de los casos se debe a una falta de respeto hacia nuestro trabajo. No es que no puedan pagarnos, es que no quieren pagarnos, que es muy distinto. En muchas ocasiones la petición viene por parte de alguien que sí cobra a final de mes un sueldo considerable.
Es muy importante desenmascarar a estos mentirosos, por que además de perjudiciales suelen ser peligrosos.
  • “Te va a ayudar a promocionarte”
Las empresas y personas que se sirven de esta mentira, no te respetan a ti ni a tu trabajo. Esta frase suele estar asociada a la anterior y sirve para justificar un encargo no remunerado. La promoción no es excusa para despreciar tu profesión, es algo independiente de tu obra. Es decir, si mi trabajo es bueno, se promocionará solo, pero no esta unido a su valor económico. Así pues, intentad huir de esta mentira en cuanto la oigáis.


sábado

El miedo a equivocarnos, a hacer algo mal.

Un ejemplo:
Muchas veces cuando doy los talleres de entintado con pincel, mis alumnos practican, se divierten, ensucian miles de folios con líneas, manchas, texturas… hasta que llega el momento de la verdad, ese momento en el que les digo que es hora de empezar a entintar algún dibujo suyo. Todos cambian de actitud y me dicen lo mismo. Temen equivocarse.
Siempre les contesto que no hay que tener miedo a equivocarse. Forma parte del proceso de aprendizaje, pero la gran mayoría no saben cómo gestionarlo y se ponen nerviosos antes de empezar el trabajo.
Ese vicio lo cogemos pronto, en nuestra infancia. Uno de sus orígenes es, quizás, el colegio. El que falla en clase es torpe, el que acierta, es un héroe. No se valora a aquel que se equivoca y luego lo hace bien, sólo al que lo hace bien desde el principio.
Y esto es,  por que nadie nos enseñan a fallar. El modelo social es el éxito, la popularidad, el dinero. Pero esa concepción del trabajo obvia la fuente del mismo éxito, que es la caída. El error. 
¿Cómo enfrentarnos psicológicamente a la frustración del fallo?
A lo largo de mi carrera he probado todo, pero la mayor parte de las veces acababa enfadada, después me criticaba y acababa por convertir el proceso creativo en un infierno. Me estaba obligando a dibujar. Con la experiencia descubrí que las emociones negativas no me permitían disfrutar de mi trabajo. Tenía que cambiar el chip y aprender cómo enfrentar mejor los errores.

Hay que saltar cinco obstáculos:

Obstáculo 1. Dibujar mal te enseñará algo: tus carencias
Suena manido, pero es cierto: de los errores se aprende. Si algo no sale, hay que practicarlo cien mil veces más. Este error me esta diciendo que hay algo que no se hacer. Tomo nota y aprendo.

Obstáculo 2. Silencia al crítico
Una de las reacciones más frecuentes frente a un dibujo que no sabemos/podemos solucionar en un momento determinado es el enfado. Nuestro crítico interior se viene arriba y se luce con toda clase pensamientos negativos. Este pequeño gamberro te repite de forma obsesiva frases como “menuda mierda estas haciendo” o “no se por qué  estás haciendo esto, si te esta quedando fatal”.
Llegados a este punto, la mayoría de las veces no estamos cómodos trabajando. Tardamos más y lo que en un principio es nuestra pasión, se convierte en algo agotador. Estamos empezando a sufrir.
En ese caso, lo mejor es parar. Es mi mejor consejo. A la mente hay que distraerla cuando entra en bucle. Haz cosas distintas un rato, aunque sea cinco minutos. Silenciarás al crítico y le darás un respiro a tu cabeza.
Cuando volvamos a dibujar, hay que centrarse en disfrutar de aquello que nos está permitiendo aprender. Aunque no quede perfecto.
Hay que aprender a “disfrutar” del fracaso. 

Obstáculo 3. No te compares
Otro de nuestros mayores errores es la tendecia a compararnos con los demás. Este es un obstáculo bastante grande.
Tenemos metas, objetivos que a veces son excesivamente altos. Hay que ponerse "objetivos alcanzables". No voy a poder dibujar como Jose Muñoz en cuanto salga de la Escuela (¡sería una genia!) pero si puedo mejorar mis errores de anatomía, mi percepción del color o mi sentido del espacio. 
Si estoy mirando a los demás, lo que hacen o cómo lo hacen, además de generarme malestar no seré capaz de centrarme en mi propio camino.

Obstáculo 4. Encierra a las fieras
Una de las cosas más complejas a la hora de saltar el punto 2 es la gestión de las emociones. Al contrario de lo que parece, en el trabajo creativo no intervienen los sentimientos. Es mucho más simple: una vez que tu cerebro supera los 30 minutos ejecutando un ejercicio técnico, tu cabeza se olvida de ti y se centra en lo que esta haciendo/aprendiendo. Las fieras empiezan rugiendo alto, pero a medida que vas prestando atención a lo que haces, bajan el volumen y acaban callándose. Hay que acabar con las emociones negativas que producen los miedos, para despertar nuestra lucidez. Esto no quiere decir que nuestro trabajo sea exclusivamente racional, pero nuestras inseguridades personales deben quedar fuera de nuestra labor comunicativa. Nuestra obra será cercana, pasional, tierna, salvaje o incómoda según nuestra identidad creativa, no la personal. Y con identidad creativa quiero decir aquella parte de la personalidad del artista que conforma su "yo"  y que es interdependiente de cada una de las partes que conforman a una persona.
En definitiva, las inseguridades sólo aparecen para molestarnos. Y asoman con más frecuencia cuanto menor sea la experiencia o confianza en nuestro trabajo/nosotros.
Por eso es tan importante aprender a gestionarlas al principio, cuando eres un mocoso arrogante y estás aprendiendo. Los ejercicios que has hecho no son como esperabas, eres consciente de que no eres el mejor dibujante. Hay muchos, miles, que son mejores que tú, pero al contrario de lo que puedas pensar, eso no debe frenarte. Ser conscientes de nuestros defectos no es un motivo de frustración o castigo. Aprender de esos fallos permite crecer, realizar reflexiones profundas sobre nuestro dibujo, madurar como artista, mejorar nuestras capacidades y sobre todo, hacernos más humildes, porque somos conscientes de nuestras limitaciones.
Puede que no sea la mejor dibujante del mundo, pero tampoco quiero serlo. El objetivo no es ese. Debemos maximizar el disfrute por que cuando nos relajamos salen los mejores dibujos y aprendemos más.

Obstáculo 5. Lo peor que puede pasar
También debemos que aprender a relativizar. Por un dibujo que nos salga mal, un pequeño atasco o crisis, no nos vamos a morir. Si pasamos un dibujo a tinta y sale mal, ya saldrá otro mejor. No pasa nada. Es solo un dibujo. Enfocarse en el tropiezo momentáneo no nos permite ver el objetivo final. Si me centro mucho en el error concreto, pierdo la visión de lo general. Por eso hay que relativizar.  Nuestra es la guerra, no la batalla.
Por otra parte, piénsalo: un dibujo en comparación con el Universo. Reflexiona. Un sólo dibujo no determinará tu carrera, aprende a darle la importancia que merece. A veces olvidamos lo pequeños que somos.¿Qué es lo peor que puede ocurrirte si no haces bien un ejercicio/dibujo/trabajo? ¿que lo repitas? ¿que te salga feo y te avergüence? Ahora compáralo con todo lo bueno que puedes sacar.

Obstáculo 6. Aprende a relajarte y disfrutar
Estando relajados es cuando llegamos al máximo disfrute de nuestro trabajo, el dibujo mejora y las limitaciones desaparecen. En muchos casos, esto también se ve facilitado por nuestra capacidad de concentración. Dejar la mente en blanco al dibujar y centrarnos en el momento. Es lo que en psicología se conoce como “flow” o “fluir” y que reconoceremos como aquellas veces en las que se nos olvida como pasa el tiempo cuando algo nos lo hace pasar bien.
De la misma manera, si aprendemos a relajarnos también mejoraremos, pues la mente esta más abierta a generar ideas a través del disfrute que del sufrimiento. Nuestros dibujos hablan de nosotros y cuando alguien se divierte, la belleza de la obra crece de forma exponencial. 
¡Cuánto daño ha hecho la imagen romántica del artista atormentado!
Estoy convencida de que muchos pensaréis que es complicado poner en práctica estos consejos –¿Cuántas veces lo habré oído en mis alumnos? ¿Incluso a mí misma?– pero para cambiar las cosas sólo hay que querer y poner empeño. Sólo así iniciaremos en nosotros una forma distinta de vivir la creatividad. Una forma saludable y equilibrada que mejorará enormemente nuestras capacidades técnicas.

viernes

serendipia

 el otoño me inspira...



 y últimamente termino pintando o dibujando plumas....
 será la serendipia que me persigue...